jueves, 1 de abril de 2010

Estado crítico, estado urbano


De una ciudad se pide que sea un lugar activo, que tenga emoción, que pasen cosas, que llegue a alterar nuestra conciencia y facilite -mediante lo que nos da- la capacidad para pensar y repensar lo que ocurre a nuestro alrededor.
En el momento en que una ciudad es aburrida y no "permite" que el debate cultural sea de calidad, toca replantearse qué está pasando. La tradición crítica en una ciudad es algo que raramente se valora políticamente; seguramente lo contrario. Si sus habitantes están calladitos mejor que mejor. Además, las dosis adecuadas de espectáculo ayudarán a apaciguar las fieras.


Pero la tradición crítica, y su continuación en la actualidad, en las ciudades ayuda a que toque generar proyectos más válidos, ya que los productores culturales se la juegan mucho más al existir un receptor capaz de recordarles que no, que no cuela.


Fuente:  A*DESK

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